¿O no fue ninguno de estos [posibles Alejandros recreados por los sabios], o tenía algo de todos, o algunos, de ellos? (...) Mi Alejandro es una suerte de contradicción: un pragmatista con una veta de falsedad, pero también un entusiasta con una veta de romanticismo apasionado.
Paul Cartledge, Alexander The Great. The Hunt for a New Past, Londres, Macmillian, 2004, pp. 193 y 197.
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